lunes, septiembre 18, 2006

Semáforo


Es sábado. Estoy parado en una esquina en contra de mi voluntad, y digo en contra, porque si sigo moviéndome, me atropellarían, es un semáforo el que me indica que debo detenerme.
La diligencia que me han encomendado, es rápida, en fracción de minutos, llevo la tarea hecha entre mis manos, sin embargo, mi record en cuanto a tiempo demorado, se ve truncado cuando la luz del semáforo indica rojo. ¿Y si me hago el daltónico, y esquivando autos, y así consigo la sorpresa de quien espera mi productividad?, sin embargo, ese reconocimiento durará lo que dura el reventar de una ola, y es un record en el que solo participo yo, es decir, no tiene ningún sentido, es solo un producto de mi incesante actividad mental.
El semáforo indica rojo, debo detenerme, lo hago. Logro leer la segunda lectura, eso que se lee con el espejo, y aprovecho mi detención breve (lo que dura el rojo en un semáforo) para analizarme brevemente. Me dejo en pause, mientras analizo mi pasado inmediato y mi futuro inmediato. Logro darme cuenta que el mundo avanza a mi alrededor, que no soy factor, y que pese a que todos tienen sus propios problemas, los míos son muy absurdos, no son merecedores de habitar en mi cabeza, no son dignos de presentarse en la esquina mientras espero que la luz sea verde.
Los autos no paran, ya sea en un sentido o en el otro, la gente tampoco lo hace, aunque mientras los que están a mi alrededor están parados, los que van en perpendicular avanzan, lo que le da continuidad al mundo, un mundo no tan solo contaminado con smog, partículas de polvo y cosas raras que provoquen problemas a los pulmones, sino también extremadamente contaminado acústicamente. Yo soy parte de esa contaminación, y pese a que no contribuyo con contaminación en contra de los pulmones, ni hago ruidos excesivos al caminar, contamino con mi cara de culo. Esa cara de culo que es el reflejo de mi ocupación cerebral de ese momento. Así es, mi cerebro en ese momento está ocupado de un tipo que hace más de mil años atrás creía que la mente estaba en el corazón, o de otro tipo que hace unos 100 descubría con que parte del cerebro hablamos; preocupado que un tipo con un daño en su corteza tanto, va a sufrir ciertos daños que lo harán cambiar su forma de ser; peor aún, estoy preocupado de unos monos que luego de extirparles cierta parte de su cerebro, ahora se ponen hipersexuales y se meten las serpientes a la boca. Estoy loco.
Ese semáforo en rojo, me dio la respuesta a mi cara de culo, mi abulia, mi incapacidad de decisión, mi visión borrosa, y peor aún, de mi aceleración en la vida. Estoy gordito (suena más tierno) quizá hay alguna hueva que obstruya mis venas y me esté quedando la caga en el corazón, y yo, lo agito más , porque tengo que llegar pronto a donde sea, con un objetivo claro, a aprender más de mis preocupaciones cerebrales, que paradójicamente, se tratan de un cerebro. Mi cerebro, estudia y aprende acerca de los cerebros.
Después de todo mi detención me agrada, quiero agradecerle al género semáforo, que hasta ahora, sólo me ha dado cosas buenas (encuentros positivos, observaciones, pensamientos, etc) ; pero ese semáforo en particular, me devolvió un poco de mi tiempo, para dedicarlo a lo que yo quiera, aunque sea para pensar huevadas, pero huevadas que no me las imponen (eso es importante); en definitiva, me devolvió un poco de mi.

2 comentarios:

carolina p dijo...

increible lo que pasa por su cabecita en ese instante...
pero como van a ser huevadas lo que tú pensay?? es lo que piensas y punto... ;-)
cariños


su lectora oficial

Anónimo dijo...

Bueno bueno, es bueno tener en cuenta que pasa por la cabeza de uno, en esos momentos muertos, que de muertos tiene poco, como lo son en un semáforo en rojo, sigue adelante